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PAUL ZINNARD

04/11/2012

Paul Zinnard

Texto: J. Batahola para Mondosonoro.

Carlos Olivier ha visto la luz. No sabe dónde, pero la ha visto. “Orbit One” no tiene nada de la oscuridad que tamizaba su álbum debut en solitario, y sí mucho de la elegancia en los arreglos y de lo que ha sido el motor que empuja una carrera de fondo en la que cada vez se ve más seguro: la canción como concepto.

El rock no es nada fácil, suelen decir los músicos. Hay una falta de glamour considerable en las horas de carretera o en las salas de espera de los aeropuertos. En las interminables pruebas de sonido y los tiempos muertos antes de una actuación. En que varias personas, por muy cercanas que sean, juzguen con mayor o menor benevolencia el producto de algo tan íntimo como el proceso de creación. Carlos Olivier, primero en The Bolivians y después al frente de The Pauls, siempre ha tenido claro que lo que importa es la canción, independientemente del formato. “Llevo mucho tiempo haciendo música, y queda poca cosa de cuando empezaba con The Bolivians en 1998, salvo que mi concepto de canción sigue siendo muy parecido. En The Pauls se había difuminado un poco y estábamos más enfocados a buscar un sonido en concreto. Con este proyecto he vuelto a mirar atrás, porque cuando empezó estaba cansado de los grupos y sus dinámicas. El único problema es que no había calculado la responsabilidad, que empezó desde el primer momento en el que dije que iba a grabar mis canciones y ha terminado siendo lo que más me ha gustado del proyecto. No lo había previsto y me ha hecho profundizar más en las canciones”. Alejándose del indie y de los sonidos más británicos, dando más relevancia a la voz y la guitarra, con “Orbit One” (TMR 2012) se ha deshecho del barniz oscuro que tiznaba de manera muy elegante su primer trabajo en solitario; “Songs of Hatred and Remorse”, publicado en el mismo sello el pasado 2010. Más eléctrico que su predecesor, sigue avanzando en los arreglos, uno de los puntos fuertes. “El disco es menos austero que el anterior, que lo entendí como el paso hacia un lugar que yo mismo no conocía. En el segundo me apetecía mucho tener una banda y perfilar mejor los arreglos de cuerda. La experiencia en directo fue fundamental a la hora de tomar esta decisión, en el disco pueden quedar muy bonitos pero luego hay que ver cómo funcionan delante del público. El remordimiento, aunque no fue algo muy calculado, era lo que las unía todos los temas del primer álbum. En el segundo me di cuenta de que buscaba historias a mi alrededor”. Partidario del trabajo a conciencia, ya ha conseguido acostumbrarse a que a la hora de subir al escenario no haya miradas cómplices ni nadie con quien compartir emociones. Poco más echa de menos, aunque para presentar “Orbit One” volverá a contar con una banda además del cuarteto de cuerda que le acompañó en la gira anterior. “Es una forma de hacer las cosas totalmente diferente. Al estar yo solo, le doy más vueltas a los temas. En The Pauls, como en cualquier grupo, nos gusta mucho llevar la canción medio hecha y ver cuál es el aporte de los demás. No es más difícil saber cuándo parar si no hay nadie más. Tal como hago las canciones ahora, el texto es lo fundamental, así que la propia historia me marca el principio y el final y suelo verlo con claridad. Solo tengo dudas a veces sobre si he contado todo lo que tenía que contar y surge sobre todo con las canciones que más te cuestan. Te preguntas si es la pereza que te está diciendo que la canción ya está o es el cansancio o realmente ya las has terminado. De todas formas, no creo en las ideas brillantes fruto de la improvisación. Si no se me queda en la memoria, no me resulta válido”. Defiende firmemente la experiencia, no como acumulación de años, sino de sensaciones, y recuerda, casi al final de la entrevista, una frase de Elvis Costello sobre cómo, a veces, te enamoras de tus propias canciones al escucharla en boca de otros.“Todo lo que sea vida y experiencia te ayuda a escribir algo que merezca la pena. La letra no es una excusa, cuando tiene algo que decir se convierte en una melodía y en una armonía. Las mías no son poesía; yo busco lo que quiero decir, no busco una melodía”.

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