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Internet es tan malo con el jamón ibérico. En exceso.

10/07/2012

Internet es, y perdonen la barbaridad sólo para dar efecto dramático, como las armas o comerse un jamón entero. Malos en si mismo no son, pero sí el mal uso en un caso y el abuso en el otro. Es más probable usar mal un arma que morir por indigestión de ibérico, por eso son tan peligrosas y me encantaría descubrir una razón para pensar que deberían seguir fabricándose, pero no se me ocurre ninguna.
Es también un gran hub que conecta a los productores tradicionales de información con sus destinatarios, sólo que ahora los receptores se han convertido (o al menos tienen la posibilidad e hacerlo) en productores. A pesar del importantísimo valor del periodismo ciudadano, de lo cierto que es que las herramientas no llegan a ser interesantes socialmente hasta que se vuelven aburridas tecnológicamente y del incremento de la capacidad expresiva (que no quiere decir lo mismo que la calidad de la expresión) creo que hay mucho “viva la Virgen” que considera que internet es la respuesta a todas sus plegarias. Es sólo la carretera, el coche lo sigue poniendo cada uno. No nos engañemos, la mayoría de los usuarios de internet no tienen los mismos conocimientos sobre el medio que alguien que se dedica o va a dedicarse (si el mercado se lo permite) a ello. Ni el que sabe cómo funciona es mejor que el que no lo sabe, ni la ignorancia exime de la posible culpa. Mucha gente cree que lo que lee en internet es cierto (igual que si sale en el telediario también lo es) y ni algunos productores de información se molestan en contrastarla ni muchos receptores pierden dos minutos en buscar la información por otro lado, sólo por si acaso.

Aquí es donde entra el criterio, y eso, la verdad, es que es muchísimo más complicado de aprender que cómo funcionan las cookies, por poner un ejemplo. Es un problema de educación y de comparar varias fuentes para obtener una opinión propia en cuyo desarrollo ha sido importante lo que piensen aquellos a los que consideramos relevantes en una materia determinada. Internet es sólo la mejor carretera que podemos tomar para llegar al destino, por la que iremos más cómodos y llegaremos antes, pero no la única.

Contenidos, producidos por el usuario o por profesionales, va a seguir habiendo toda la vida. La nuestra y la de todas las generaciones que vengan antes de que se acabe el mundo. El asunto es que a lo que antes se llamaba información, ahora se le llama contenido, y no es exactamente lo mismo. La información en los medios la producen profesionales, en el periodismo ciudadano, personas que no tienen por qué dedicarse profesionalmente a ello. Esto no le quita valor, pero es un dato que hay que procurar no olvidar. Los medios tradicionales se enfrentan a la caída de la publicidad (no sólo por la crisis, sino por el cambio de soporte papel-internet), pero ¿eran esas tarifas en papel reales o una burbuja amparada por el monopolio del soporte? Los medios en Internet, igual que en papel, necesitan financiarse, y la publicidad es una forma tan legítima para ello como la suscripción o los micropagos por contenidos. Volviendo al criterio, lo que no tiene sentido es la corriente de opinión en la que todo lo que está en Internet tiene que ser gratis. Igual no somos tan modernos, pero el que escribe suele querer que le paguen por ello (salvo que lo haga por amor al arte, que son muchos y muy necesarios) y el dinero tiene que salir de algún sitio. O de la publicad o de los receptores, y no hace falta estafar ni a unos ni a otros.

Solemos decir que Internet el coste de producción es menor, pero ¿a qué se debe realmente? ¿A que la extensión de las informaciones suele ser mucho menor que un periódico o en una revista? ¿A que los periodistas “estrella” del medio son una especie de segunda división todavía frente a los de papel, televisión o radio? ¿O a que mucho contenido lo realiza el primero que pasa y los profesionales se ven inmersos en una situación de mercado en lo que lo mismo escribe un becario –con todos los respetos- que un periodista con experiencia? Creo que los modelos de pago, Orbyt es el primero que me viene a la cabeza, tienen sentido y cada vez lo vana tener más en tanto y cuento la información gratuita es, en mi opinión, cada vez de peor calidad. También los micropagos por contenido especializado. Una revista de música, u otra de corte y confección, no puede ofrecer el mismo contenido en papel que online, porque el umbral de concentración del lector no es el mismo en cada uno de los soportes. De momento, será más amplio en el primer caso y es, en resumen por lo que creo que los medios tradicionales no van a desaparecer ni se deben sentir atacados por Internet. Sólo tienen que adaptarse. Puede desaparecer el soporte papel, pero no tiene por que hacerlo el medio. Convertirse en sites especializados es una buena opción. Es el público el que con su criterio y la revolucionaria capacidad de elegir que ha traído Internet, el que terminará decidiendo lo que quiere. Sea gratuito o de pago, ambas opciones son respetable, pero siendo conscientes de lo que ofrece cada una.

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2 comentarios leave one →
  1. 11/14/2012 12:11 AM

    jaja que comparacion tan extraña del internet con el jamon.. solo a vos se te ocurre… 🙂

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